¿Es posible hablar de un “derecho al olvido”?

Las tecnologías digitales han revolucionado la manera en que las personas nos relacionamos, buscamos y compartimos información. Esto ha significado poner a disposición gran parte del conocimiento humano a toda persona que disponga de acceso a internet. Hoy en día los motores de búsqueda (Google, Yahoo, Bing) tienen un papel central en este acceso al conocimiento y son un canal fundamental en el intercambio de datos, información, imágenes, vídeos y todo tipo de contenido disponible en formato digital. Los motores de búsqueda permiten mediante “palabras clave” rastrear resultados de manera automática hacia sitios web indexados en dichos motores, los cuales se actualizan constantemente.

La ventaja que ofrecen los buscadores en el acceso al conocimiento a través de internet es decisiva, debido a que permite a los usuarios hallar de manera sencilla información indexada que de otra manera sería muy difícil de encontrar.

Sin embargo, a veces pueden generarse algunos conflictos con la información y datos que circulan en internet puesto que los motores de búsqueda dan a conocer todos los sitios web indexados que refieran a la palabra clave sobre la que el usuario ha emplazado la búsqueda. En algunos casos, los resultados pueden arrojar información personal no consentida que está disponible en internet, intentar tener control sobre la misma es una de las aristas para entender lo que suele denominarse como “derecho al olvido ”.

La posibilidad que inauguraría el mal denominado “derecho al olvido”, es de alguna manera, permitir eliminar dicha información de los motores de búsqueda. Si bien los motores de búsqueda al no ser proveedores del contenido -sino intermediarios- no se encontrarían en condiciones de eliminarlo, sí pueden evitar mostrar cierta información de los resultados de búsqueda. Tomando en perspectiva que gran parte del acceso al conocimiento en internet -y en este sentido al conocimiento en general- se realiza a través de los motores de búsqueda, desindexar información de los mismos implica dificultar de manera decisiva el acceso a contenido que no aparezca en los resultados de búsqueda de los motores.

No obstante, ello no impediría acceder al contenido desindexado por otras vías, y es esta razón la cual nos hace cuestionarnos acerca de la posibilidad de un “derecho al olvido”. En todo caso, ¿podríamos pensar en un derecho a ser desindexado?

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La idea de un “derecho al olvido” no tiene su origen en el ámbito digital, un ejemplo de ello son los informes crediticios que después de cierto tiempo deben eliminar información negativa de antiguos deudores. Incluso existen algunos países que después de un período de tiempo consideran positivo eliminar algunos antecedentes penales en pos de una mayor posibilidad de reinserción de las personas. No obstante, esta noción ha evolucionado con el desarrollo de la tecnología debido a la acumulación y proliferación de los registros de datos, la creciente facilidad de acceso a ellos y sobretodo la dificultad -cuando no la imposibilidad- de eliminar datos subidos a la red.

Por otro lado, la expansión de los sistemas de protección de datos personales, particularmente en Europa, también han generado un nuevo impulso al “derecho al olvido” debido a que se ampara el derecho de los usuarios a solicitar la eliminación de sus datos personales cuando la información es inadecuada o ya no es relevante. En este sentido, la idea que subyace y es compartida por muchos especialistas, es que el “derecho al olvido” podría ser un instrumento legítimo para equilibrar derechos, en especial la protección de la privacidad en un contexto de vertiginosa circulación de información.

Sin embargo, no podemos soslayar los aspectos problemáticos que habilitaría este “derecho”, en particular la idea de que información que puede ser trivial para algunos, pueda ser muy importante para otros, pensemos por ejemplo en cómo se vería afectado el trabajo de investigadores, periodistas, historiadores. De esta manera, será de vital importancia tener en cuenta el interés público que existe en que cierto contenido esté siempre disponible y accesible para cualquier persona interesada.

La creación de una herramienta como el “derecho al olvido” debe ser considerada sobre todo en su aspecto técnico, debido a que por la naturaleza misma de internet, una vez subida información se pierde control sobre ella, sobre quiénes la obtienen y sobre su (re)distribución. Desindexar sitios web solo logra dificultar la búsqueda de información, pero no la impide por otros medios, por lo tanto, no soluciona el problema de fondo.

No obstante, dificultar la búsqueda de cierto contenido podría generar algunos inconvenientes si ponemos en perspectiva la juventud de nuestra democracia y los procesos de construcción de memoria colectiva. Personas condenadas por crímenes de lesa humanidad podrían buscar ampararse en un “derecho a desindexación” e impactar en consecuencia, sobre la dinámica política de nuestro país.

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