Free Basics

Free Basics: no todo está perdido

Si bien parecería ser que Free Basics y el discurso altruísta de Mark Zuckerberg va cobrando cada vez mayor tracción, la India demostró que el debate contra este tipo de plataformas no es en vano.

Tras largas campañas desde múltiples sectores de la sociedad, como la iniciativa Save The Internet, el 8 de febrero de 2016, la Autoridad Reguladora de Telecomunicaciones de India (Telecom Regulatory Authority of India, o TRAI) publicó la “Prohibición de Tarifas Discriminatorias para la Regulación de Servicios de Datos” (PDF), que implicó un rechazo rotundo a acuerdos de fijación de precios diferenciales (como el Zero Rating o tasa cero) para el acceso a Internet, dicho en otras palabras, los prestadores de servicios de Internet no pueden ofrecer o cobrar precios distintos basándose en el contenido, reafirmando entonces el principio de la neutralidad de la red.

Free Basics convierte a quienes lo utilizan en usuarios pasivos, sin una capacidad real de crear, participar y promover en Internet, siendo tan solo simples consumidores.

Teniendo en cuenta el discurso con el cual Facebook vende el concepto detrás de Free Basics y el contexto de la India en el mismo, uno de los puntos más llamativos de la explicación que dió la TRAI y que es fundamental remarcar, establece que “En la India, dado que la mayoría de la población todavía no cuenta con acceso a Internet, permitir que los proveedores de servicios definan la naturaleza del acceso sería el equivalente a permitir que los ISPs den forma a la experiencia de uso de Internet de esos usuarios. Esto puede ser riesgoso en el mediano a largo plazo, puesto que el conocimiento y la perspectiva de esos usuarios estaría formado solamente por la información facilitada a través de esas ofertas seleccionadas. Además, en la medida que la asequibilidad [del acceso a Internet] sea una causa de exclusión, no queda claro cómo esos mismos usuarios migrarían a una Internet abierta si en primer lugar no tienen los recursos para hacerlo” (párrafo 19, página 10. El resaltado nos pertenece).

El argumento que utiliza la TRAI no es inverosímil. Por el contrario, a partir de estudios realizados en África y Asia, podemos afirmar que esto ocurre en la realidad; en los mismos, se llegó a la conclusión que hay miles de usuarios que no distinguen a Internet de Facebook propiamente dicho. Como cuenta la investigadora Helani Galpaya (CEO de la organización LIRNEasia), quien encontró un extraño patrón de respuestas al momento de realizar encuestas: respuestas negativas a preguntas sobre el uso de Internet que llevarían a concluir que el entrevistado no es un usuario de Internet, pero que por otra parte afirma que utiliza Facebook en su smartphone. “Entonces, parece que en su mente Internet no existe, solo Facebook“.

Esto nos lleva al siguiente punto cuando hablamos de plataformas como Free Basics. Zuckerberg ha llegado a mencionar que “No es una Internet equitativa si la mayoría de la gente no puede participar en la misma”, el problema aquí es que justamente Free Basics, por su naturaleza, convierte a quienes lo utilizan en usuarios pasivos, sin una capacidad real de crear, participar y promover en Internet, siendo tan solo simples consumidores del contenido que les es servido. Lo que se conoce en el mundo de la informática como jardines vallados, un espacio del cual el usuario no puede salir y en el cual tan solo puede disfrutar de lo que el dueño de ese jardín preestableció que podría utilizar.

Veo el proyecto a la vez tanto colonialista como engañoso. Trata de resolver un problema que no entiende, pero no necesita entender el problema porque ya conoce la solución. La solución convenientemente ayuda a colocar a Facebook como la plataforma dominante para el futuro, en un momento en el que el crecimiento en países desarrollados se está desacelerando. Ethan Zuckerman, Director del Center for Civic Media, MIT.

El problema de lo que representa Free Basics como un jardín vallado lo podemos vincular a su vez con dos puntos. Por un lado, al estar sometido a lo que Facebook determine, el usuario queda condicionado a utilizar la plataforma bajo las reglas que Facebook haya considerado; en tal sentido, es dable destacar que Facebook tiene un largo historial de censura vinculado con sus principios comunitarios, los cuales han sido discutidos mundialmente por contrariar el derecho a la libertad de expresión. Por el otro, también se vería vulnerado el acceso a la información libre.

Como bien establece Paz Peña (Directora de Incidencia, Derechos Digitales), el debate sobre Free Basics va más allá de los argumentos de neutralidad de la red y accesibilidad. “La reacción de Facebook ante los atendibles argumentos indios -no solo de activistas, academia y sector privado, sino también del Estado- hacen pensar que esta batalla va mucho más allá de los argumentos técnicos, sino que tiene claros ribetes de lucha de poder político en un país que representa el segundo mercado después de EE.UU. para la compañía. Se trata de una suerte de neocolonialismo digital que abunda en las discusiones políticas de internet, donde no solamente el norte reclama dominios sin contrapesos al sur, sino que muchas veces son las grandes corporaciones las que dominan la conversación por sobre cualquier soberanía local”.

Durante el IGF 2015 en João Pessoa, Brasil, se habló sobre la ausencia de las comunidades que no cuentan con acceso a Internet dentro del debate sobre la accesibilidad a la red. Este es uno de los argumentos que utilizan los defensores de plataformas como Free Basics, en tono de “qué casualidad que los que están en contra de Free Basics sean quienes ya cuentan con acceso a Internet, y hablen en nombre de quienes no lo tienen”. Desde la sociedad civil no podría haber nada más alejado de la realidad, ya que el argumento no es que se habla en nombre de quienes no cuentan con acceso a Internet, sino que por el contrario, se busca que estas comunidades sean involucradas en la conversación sobre la accesibilidad a la red y que, como tal, ese acceso implique la inclusión a una Internet libre y abierta.

Los gobiernos tienen que analizar la situación cuidadosamente antes de tomar una decisión no informada y apresurada sobre la adopción de una plataforma que en el fondo no soluciona los problemas del acceso a Internet y que terminaría por generar castas o marginalizar a sus usuarios, mientras que la misma sirve tan solo como un parche para tapar el problema de fondo. Las comunidades a las cuales se dirija la implementación de este tipo de plataformas deben ser involucradas en la conversación, junto a sociedad civil, técnicos y académicos, presentándoles un análisis acabado de cómo los beneficiaría y afectaría.

Deja un comentario