protección de datos personales

Nueva etapa en la Dirección Nacional de Protección de Datos Personales

El 30 de Marzo pasado fue publicada en el Boletín Oficial la designación de Eduardo Bertoni como nuevo director de la Dirección Nacional de Protección de Datos Personales (PDP). Bertoni es un abogado con amplia experiencia en la defensa de los derechos humanos. Entre sus antecedentes más destacados, figura haber sido Relator Especial para la libertad de expresión de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y fundador y director del Centro de Estudios en Libertad de Expresión y Acceso a la Información (CELE) dependiente de la Universidad de Palermo (UP).

La designación de tan destacado experto resulta un paso necesario para la normalización del funcionamiento de un órgano que se encontraba sin titular desde la asunción del nuevo gobierno. En ese sentido, debemos recordar que la ley 25.326 de protección de datos personales preveía un organismo de control que tendría “autonomía funcional” y que actuaría “como órgano descentralizado en el ámbito del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación.” Estas garantías de independencia y autonomía funcional fueron suprimidas por el decreto 995/00, que colocó a la dirección dentro de la órbita del Poder Ejecutivo.

Asimismo, y tal como lo indica el informe de ADC “El Estado Recolector”, si se analiza el presupuesto operativo de la PDP desde su creación, es posible ver que el mismo fue relativamente bajo, tanto en términos de recursos como de personal. A modo de ejemplo, el presupuesto de 2014 dispuso una partida de $5.662.014 para un organismo cuyas funciones son sumamente ambiciosas. Esta situación ha sido mantenida durante todos los gobiernos que se han sucedido desde su creación y en consecuencia, la PDP ha tenido inconvenientes para desempeñar eficazmente su labor.

Sabemos del desafío que el nuevo Director tiene por delante, ya que el organismo aún posee deficiencias estructurales que vuelven dificultosa su tarea de defensa de los datos personales de los individuos. Por lo tanto, resulta deseable que el inicio de esta nueva etapa en la PDP constituya el punto de partida para el fortalecimiento del organismo en la extensión de sus atribuciones, la independencia de su accionar y su autarquía financiera.

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