Free Basics y la utopía del pleno acceso a Internet

En agosto del 2013, Facebook, junto a Ericsson, MediaTek, Nokia, Opera, Qualcomm y Samsung, anunciaba el lanzamiento de una plataforma que tendría por fin conectar a los dos tercios del planeta que no cuentan con acceso a Internet.

Bajo el nombre ‘internet.org‘, esta alianza se proponía como la epítome altruísta de Silicon Valley, “conectar a los próximos 5 mil millones”, buscando romper con las barreras de la accesibilidad a Internet y traer a la era de la información a aquellas comunidades relegadas de países en vías de desarrollo, a través de convenios con proveedores de Internet locales para ofrecer determinados servicios -que van variando de acuerdo al país-, como Facebook, Facebook Messenger, AccuWeather, BBC News y ESPN, sin costo alguno para el usuario final.

Pero lo que en un momento lucía como la “solución” a todos los males, pronto se mostró como un problema más, presentando una amenaza no solo para la neutralidad de la red, el cual busca asentarse como uno de los principios rectores de Internet, sino aún más gravemente para los derechos de los usuarios que utilizaran la plataforma, la seguridad de sus datos y su privacidad.

A fines de septiembre del 2015, Facebook cambió el nombre de la aplicación pasando de “Internet.org” a denominarse “Free Basics”, en parte tratando de darle un lavado de cara para esquivar las críticas, y por otro lado distinguirla de lo que implica la iniciativa en sí.

Actualmente Free Basics tiene una fuerte presencia principalmente en África y Asia, pero también ha comenzado a tomar vuelo en Lationamérica, específicamente en Bolivia, Colombia, Guatemala, México, Panamá y Perú. La reunión del Presidente Mauricio Macri con Sheryl Sandberg, Directora de Operaciones global de Facebook, en el Foro Económico Mundial en Davos el pasado mes de enero, nos lleva a preguntarnos si el gobierno argentino puede llegar a estar analizando formar parte de esta iniciativa.

free basics

Motivo por el cual entendemos oportuno recordar que en el marco del LACIGF 8 (reunión regional del Foro de Gobernanza de Internet), que tuvo lugar en la Ciudad de México en agosto de 2015, desde la Asociación por los Derechos Civiles nos sumamos a la iniciativa de Derechos Digitales junto con más de 40 organizaciones de América Latina y manifestamos nuestra preocupación por las consecuencias que la adopción de Free Basics por parte de los gobiernos latinoamericanos y los proveedores de servicios de Internet podría llegar a generar. Los puntos centrales resaltados en la iniciativa son los siguientes:

1) Free Basics no soluciona los problemas de acceso a internet de miles de personas en nuestra región

El compromiso de nuestros gobiernos por ampliar el acceso debe seguir adelante, incluyendo la promesa de una conectividad de calidad. Lo que ofrece Free Basics no reemplaza ni complementa una política pública de acceso para los no conectados.

2) Asimismo, vemos con preocupación la escasa protección de los datos personales de los usuarios de este servicio

Free Basics hace virtualmente imposible que un amplio grupo de la población pueda escoger servicios que garanticen la protección de su privacidad. Esto es mucho más preocupante cuando consideramos que muchas de nuestras legislaciones locales no cumplen con estándares mínimos de protección de datos personales y regulación de privacidad, a la luz de instrumentos internacionales de derechos humanos.

3) Al favorecer a un reducido grupo de servicios por sobre otros, Free Basics constituye una violación flagrante al principio de neutralidad de la red

Aunque este principio no se respeta en algunos países de la región, aquellos que sí cuentan con leyes y regulaciones de neutralidad deben hacerlas respetar (En Argentina se encuentra previsto en los artículos 1, 56 y 57 de la Ley 27.078, conocida como “Argentina Digital”; aunque al día de hoy la ley se encuentra sin reglamentar).

Las promesas e intenciones de Free Basics no deben ser un impedimento para que nuestros gobiernos cumplan con su compromiso de proteger el principio de neutralidad y el desarrollo de una internet abierta e interoperable.

4) Es preocupante la ausencia de la sociedad civil, la comunidad técnica y otras partes interesadas en la gobernanza de internet, en la toma de decisiones sobre la implementación de Free Basics en los países de la región

La participación de todas las partes interesadas no debe circunscribirse solamente a espacios como los foros regionales y globales de gobernanza de internet; esperamos que nuestros gobiernos se comprometan a definir políticas públicas digitales en instancias transparentes, con participación plena y equitativa de todas las partes interesadas.

La neutralidad de la red no es un principio que debe tomarse a la ligera o como un mero capricho. La Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos estableció en su publicación Libertad de expresión e Internet que la neutralidad de la red “es una condición necesaria para ejercer la libertad de expresión en Internet en los términos del artículo 13 de la Convención Americana (…), [este principio] se desprende del diseño original de Internet, el cual facilita el acceso y la difusión de contenidos, aplicaciones y servicios de manera libre y sin distinción alguna”. Por otra parte, “la protección de la neutralidad de la red es fundamental para garantizar la pluralidad y diversidad del flujo informativo”.

Free Basics se basa en el concepto de la tasa cero (Zero Rating), según el cual determinados servicios -aprobados por el proveedor de servicio de Internet- no son contabilizados en el consumo total del plan de datos que el usuario haya contratado. Esta modalidad presenta una serie de problemas, como bien explica la Electronic Frontier Foundation, vinculados a la situación descrita anteriormente, de los cuales podemos destacar:

  • Distorsiona el consumo de contenidos por parte del usuario en base a los servicios que tenga disponibles bajo la tasa cero, perjudicando a las alternativas que se encuentran excluídas del mismo.
  • Limita a los usuarios a vivir una experiencia restringida de Internet.
  • Dependiendo de cómo se encuentre implementado, puede llegar a vulnerar la privacidad y seguridad del usuario, al someter su tráfico a inspección profunda de paquetes de datos (deep packet inspection) o de no permitir el uso de cifrado (como ocurría en las primeras versiones de internet.org).

Uno de los debates que se plantean en los foros de gobernanza de Internet es la legalidad de la tasa cero y si la misma contraría al principio de la neutralidad de la red, de acuerdo a qué definición se adopte para este principio. En Argentina, la tasa cero se encuentra prohibida por la normativa que regula la neutralidad de la red, de acuerdo a la cual “Los proveedores de servicios de TIC no podrán fijar el precio de acceso a Internet en virtud de los contenidos, servicios, protocolos o aplicaciones que vayan a ser utilizados u ofrecidos a través de los respectivos contratos” (Art. 57, punto b. Ley 27.078).

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